En la 2ª clase práctica de didáctica
general Josetxu, nuestro profesor, nos propuso una actividad, que consistía en
ponernos en parejas para llevar a cabo un juego con esquemas de geoplano de tres por tres que es una especie de maderitas en la cual
hay palitos hacia arriba de manera que los niños puedan hacer formas. En este
caso utilizaríamos un papel con cuadraditos para realizar la actividad.
El ejercicio que tuvimos que realizar en
esta clase se resumia en que uno de la pareja formada tenía que unir dos puntos
(los que quisiera) y el otro compañero le copiaba, dibujando en cada cuadradito
un segmento distinto al anterior. Al cabo de un rato, dos de nuestros
compañeros, Miguel y Cristina, descubrieron que existen 5 segmentos, los cuales
era: el primer segmento se formaba uniendo los dos puntos contínuos, horizontal
o vertical, y le pusimos la letra A; el segundo segmento se creaba haciendo la
diagonal del cuadrado pequeño, al que llamaríamos B; el tercer segmento es como
el primero que hicimos solo que en vez de unirlo al punto contínuo, lo uníamos
a la diagonal, al cual llamaríamos C; el cuarto segmento constituiría la
diagonal del rectángulo, que sería el segmento D y por último, la diagonal del
cuadrado grande sería el quinto segmento, y por tanto, le llamaríamos segmento
E.
Antes de continuar con las actividades
planificadas para el día de hoy, Josetxu quiso que repasásemos el diario que le
tocaba exponerlo a Kiko, nuestro compañero de clase, que hablaba de la
actividad realizada la semana pasada. A continuación nos puso un vídeo del
juego del 5, en el cual un profesor entregaba a los alumnos unas regletas y les
enseñaba a jugar a dicho juego, y comenzaban con la actividad, hasta que cada
uno de ellos iba resolviéndolo y se veía como los niños llegaban a la
conclusión de cómo ganar en el juego.
Después de este breve inciso en la clase
de hoy, volvíamos a la conclusión de la actividad anterior, por lo que Josetxu
nos preguntaba el por qué en un geoplano de tres por tres existen sólo existen
5 segmentos distintos, y la respuesta a dar consistía en que los niños, por
muchos segmentos que vean, siempre les van a parecer todos iguales, y con esta
actividad, los profesores consiguen que los niños se den cuenta de que no es
así. Tras esta breve explicación, empezamos la segunda actividad.
La segunda tarea a realizar, consistía en
formar triángulos con los diferentes segmentos formados en la actividad
anterior. La pregunta que nos formuló nuestro profesor fue: cuántos triángulos
diferentes podemos formar. El objetivo de esta actividad era ver que al
principio de esta tarea, haríamos los triángulos más sencillos, los primeros
que se nos vendrían a la cabeza, y después de ver que ya no se nos ocurren más,
tendemos a ir más allá, pensando triángulos más complejos que formar, como los
llamados triángulos obtusos. Después de sacar esa conclusión, Josetxu nos
propuso un juego, que consistiría en que un compañero de la pareja formada
pensase dos o tres triángulos que tuvieran algo en común, y la otra persona que
forma el grupo tendría que adivinar de qué triángulos se trataba. Tiempo
después, Josetxu nos resolvió el juego, y nos dio la solución: los tres
triángulos que tenían algo en común eran los que estaban formados por los
segmentos CDA, ADE y ABD, que lo que tenían en común era que ninguno tenía un
lado semejante. En esta misma actividad, Josetxu nos propuso adivinar cuál era
el área de cada triángulo, y nosotros tendríamos que resolverlo.
Para finalizar la clase, Josetxu nos
comentaba que las matemáticas y la geometría van en contra del sentido común, y
que nos cuesta resolver ejercicios tan sencillos como el de los triángulos,
porque no nos enseñaron de una manera significativa.
https://youtu.be/o8R79r_Iu80


No hay comentarios:
Publicar un comentario