domingo, 30 de septiembre de 2018

Diario de la 5ª clase teórica, 1/10/2018, realizado por HUGO ÁLVAREZ LANERO


https://www.youtube.com/watch?v=Vi0AZ-DI9OU

Al comenzar la clase de hoy, Josetxu ha nombrado a las personas que han obtenido una calificación de 100/100 puntos en la prueba de las 10 preguntas en torno al currículo asturiano de Educación Primaria. Seguidamente todos nosotros les aplaudimos, demostrando que nos alegrábamos por su logro. Entonces nuestro profesor nos explicó que esta misma situación hubiera sido muy diferente si nos encontrásemos en un aula de un instituto o de un colegio, donde, por desgracia, se dan muchos casos de bullying y donde los niños que consiguen ciertos logros son insultados e intimidados por sus compañeros, llegando en algunos casos al suicido de dichos niños. Con ello pretendía darnos a entender que una educación que permitiera el acoso escolar o que no tratase de solucionarlo no era una educación digna, como la que todos merecemos, y que uno de nuestros deberes como docentes en un futuro no muy lejano debería de ser la erradicación del bullying o acoso escolar.

A continuación, nuestro compañero Juan José Álvarez (más conocido como Juanjo), procedió a leernos el diario de la clase anterior, el cual había redactado de forma correcta.

Luego, tras recordarnos que debíamos ir formando los grupos para hacer el trabajo grupal, se procedió a la presentación de dos chicas que habían venido a estudiar a Asturias gracias al programa de intercambio SICUE o ERASMUS: por un lado, María había venido desde Huesca, y parece ser que se está adaptando como puede a la vida en nuestra facultad; por otro lado, Sara es una estudiante italiana que había venido unos meses antes del inicio de las clases y, aunque todavía le cuesta hablar y entender el español, está enfrentándose a las clases con una actitud de lo más positiva, lo cual es siempre recomendable.

Más adelante nos internamos de nuevo en el contenido teórico de la asignatura: tras echar un vistazo a algunas palabras del campo semántico de la didáctica, Josetxu nos dijo que la didáctica se renueva cada 100 años aproximadamente, citando ejemplos como la invención de la imprenta en 1440, lo cual incrementó el número de lectores; ello supuso la reducción de la población analfabeta, que por aquellos tiempos era la gran mayoría. Esta situación no cambió de manera significativa hasta el año 1990, cuando muchos todavía no sabían ni leer ni escribir. La didáctica había recogido algunos conceptos relacionados con la educación, mostrado en algunos casos métodos de enseñanza como el método experimental, el cual, según Josetxu no es un método útil en la educación, ya que todos los métodos son válidos, y los alumnos no somos ningún objeto de experimentación. Por ello podemos afirmar que no existe un método específico para el aprendizaje y, en consecuencia, en la educación no hay nada demostrado. Con todo ello, la idea que nos quería transmitir era que el arte de educar se aprende mediante la práctica, y no de otro modo. Nos contó también que las ciencias van en contra del sentido común, es decir, construyen ideas que no pueden ser construidas por los alumnos en una clase, por lo que ese tipo de ideas solamente pueden ser enseñadas.

Posteriormente, nuestra compañera brasileña Gabrielly procedió a explicarnos los términos primer, segundo y tercer mundo, los cuales son términos que tuvieron su origen en tiempos de la Guerra Fría, cuando el mundo se encontraba dividido en dos bloques: el bloque capitalista (primer mundo) y el bloque comunista (segundo mundo), dejando un tercer bloque para los países en vías de desarrollo (tercer mundo).

Luego, tras decirnos que la Pedagogía siempre oscila entre dos campos antagónicos, Josetxu nos quiso explicar mediante un vídeo (en el que Shakira habla sobre su ONG en la Universidad de Oxford) que los exámenes y la asistencia en la facultad no es realmente necesaria, siempre que se tuviera a mano una herramienta indispensable para la vida: el sentido común.

Finalmente, leímos una entrevista de 13 preguntas realizada a una persona que era relevante en el campo de la educación y la enseñanza. Las respuestas a dichas preguntas, en nuestra opinión, nos parecieron disparates, lo cual argumentamos aportando nuestra propia opinión sobre ellas.


De esta manera acabó una clase de didáctica general con Josetxu, una como otra cualquiera.






Una menor británica de 11 años se vio obligada a permanecer en clase empapada de sangre tras su primera regla.

Una menor, obligada a permanecer en clase empapada de sangre tras su primera regla

Una menor, obligada a permanecer en clase empapada de sangre tras su primera regla

A la estudiante, de 11 años, le exigían una autorización médica para ello, que tiene un coste de 15 libras

EL COMERCIO
EL COMERCIO
0
Su profesora le impidió que fuese al baño para poder cambiarse.
Según explica The Mirror, la madre está indignada y ha pedido explicaciones al centro después de que su hija llegase a casa con la ropa interior, las medias y los pantalones llenos de sangre. Al parecer los alumnos necesitan un permiso para poder ir al aseo durante las clases, un certificado que solo se obtiene a través del médico y que cuesta 15 libras.
La mujer ha contado que ahora la niña tiene ansiedad y «está asustada por si mancha la silla y tiene que limpiarlo con la falda». «No veo por qué tengo que pagar esa cantidad de dinero para que mi hija vaya al baño por algo que ella no ha elegido (que le baje la menstruación)», comenta.
Según recoge el diario británico, estos hechos sucedieron un lunes, aunque a la menor le habría bajado la regla dos días antes. Esa mañana le dijo a su madre que quería ir a clase, pese a no estar bien del todo. Al parecer, algunos profesores le preguntaron a la madre de la estudiante qué medidas tomaría para que a su hija se le cortase la regla con rapidez. «No estoy de acuerdo en darle algo a mi hija para detener un aspecto que es natural por ser mujer», insistió.
Un portavoz de Academias de la Universidad de Brighton, que administra la Academia Hastings —lugar donde sucedieron los hechos—, ha expresado por su parte que «estamos extremadamente arrepentidos por el malestar causado a la estudiante y su familia».

viernes, 28 de septiembre de 2018

El colegio con un 2% de españoles que desafía la segregación escolar y despunta con sus resultados académicos

En el San Antonio, religioso de inspiración franciscana y concertado pero de cuota 0, casi todos los alumnos tienen un nivel económico bajo o están en riesgo de exclusión social. De 184 niños solo cuatro son de origen español
El colegio se ha convertido en referente en integración y apoyo a las familias, gracias, en parte, al programa Aquí también de Ayuda en Acción: "Nuestro objetivo es llegar donde no llega el Estado"
"Utilizamos la educación cooperativa. Aquí todos aprendemos de todos y, al evaluar en grupo, si alguien se queda más descolgado no se siente así”, explica Almudena Entío, una de las profesoras
José Antonio Morón y Rocío Pombo, cuyas mellizas pertenecen al 2,2% de alumnas españolas del centro, han tenido que sortear en más de una ocasión la pregunta del millón: “¿Cómo las lleváis ahí?”
26/09/2018 - 21:37h
Las orlas que cuelgan en los pasillos del colegio San Antonio comenzaron a colorearse a principios de los 2000. Es por esa época cuando este pequeño centro empieza a recibir en sus clases a los hijos de inmigrantes que viven en el madrileño barrio de Tetuán. Este curso, a la zona sobre el campanario del antiguo convento de los capuchinos donde se encajan las aulas, acuden 184 niños, con familias de 18 nacionalidades de origen diferentes. Filipinos, dominicanos, marroquíes, colombianos, rumanos, venezolanos… y cuatro españoles que desafían la tasa de segregación escolar en Madrid, la más alta de España.
En la comunidad, según el informe de Save the Children Mézclate conmigo el índice de segregación escolar socioeconómica es 0,36. Es decir, para que no existiera segregación deberían redistribuirse en otros centros al 36% de los niños y niñas. Una situación que se agrava si se tiene en cuenta que la tasa de pobreza infantil en España es del 31% (uno de cada tres), según datos del Instituto Nacional de Estadística. En el San Antonio, religioso de inspiración franciscana y concertado pero de cuota 0, ya que la congregación cubre con sus propios ingresos la parte que en otros centros de este tipo pagan las familias, casi todos los alumnos tienen un nivel económico bajo o están en riesgo de exclusión social.
En el barrio de Tetuán viven algo más de 156.000 personas, de las que el 18,3% son inmigrantes y en torno al 9% están en paro, según datos del Ayuntamiento a 31 de diciembre de 2016. La calle Bravo Murillo, en la que se encuentra el colegio, divide para muchos el distrito en dos. Por un lado, Cuatro Caminos, más acomodado y con una renta media anual que supera los 43.000 euros. Por otro, Valdeacederas y Berruguete, con unos 28.000 euros, o Bellas Vistas, la zona más conflictiva y donde la presencia de bandas es notable.
Los alumnos de esa zona son los que han hecho que el San Antonio se haya convertido en un referente en integración y multiculturalidad y apoyo a las familias, gracias, en parte, al  programa  Aquí también de Ayuda en Acción, que desde hace cinco años ha ido mejorando las condiciones del alumnado en este y otros centros con alumnos en riesgo de pobreza. "Nuestro objetivo es llegar donde no llega el Estado", apunta la responsable del programa en Madrid, Marta Maqueda.
Así, el primer curso que se puso en marcha el programa, se cubrieron las necesidades básicas de comida y libros y "en un año pasamos de tener 40 alumnos en el comedor, a 80", explica Laura Calles, trabajadora social del centro. Este año, por ejemplo, las ayudas públicas llegan para cubrir este concepto, por lo que el dinero de la organización previsto para este fin se devuelve.
Eso sí, cada año se van cubriendo nuevas necesidades para reducir la pobreza infantil: primero, salud bucodental y revisiones oftalmológicas, al siguiente, salud emocional, con "atenciones muy concretas y que, normalmente, suelen ser caras, porque cada niño tiene una problemática diferente y muy dura", después, acceso a nuevas tecnologías, con clases de programación especializadas en videojuegos, arte y, este curso, apuestan por la ciencia, educación cooperativa y gamificación.
En las aulas, los pupitres agrupados en varias islas dan una pista sobre el método de enseñanza que se aplica en el centro, que cuenta con una sola clase por curso, de primero de infantil a sexto de primaria. "Utilizamos la educación cooperativa. En primaria, cada grupo consta de cinco miembros y cada alumno tiene un rol distinto –cleaner, secretario, capitán, mediador y supervisor– y, según el curso, se van incrementando las funciones”, explica Almudena Entío, una de las profesoras. “Aquí todos aprendemos de todos y, al evaluar en grupo, si alguien se queda más descolgado no se siente así”, indica.
Además, se ha introducido también la gamificación, que consiste en incorporar estrategias de juego a las clases. En este caso, “cada una tiene una torre -representadas en las puertas de las aulas-, que deben defender del olvido, el malo común. Se van dando recompensas en forma de puntos (por ejemplo, por una buena exposición, al grupo que mejor realice un trabajo o el que gane un concurso de portadas…) y luego pueden cambiarse por privilegios”, puntualiza Entío.
Calles conoce a cada niño por su nombre, dónde se sienta en clase y en el comedor y la situación de cada familia. No en vano, es la encargada de ayudarles con los trámites burocráticos y en las actividades que organiza el colegio. “Nos dimos cuenta que eran familias sin recursos, pero que hace unos años estaban normalizados”, indica la trabajadora social. “Igual no le miran la agenda al niño, pero si tienes que estar luchando por que no te corten la luz o ir a pedir comida, cambian las prioridades. El paro genera desánimo y depresión y no podemos señalar a nadie. Igual necesitan ayuda para la puesta a punto”, explica.
Trabajo en todos los ámbitos
Una ayuda que reciben en el propio centro donde, además de asesoramiento para solicitar las becas de comedor o de libros, por ejemplo, se realizan cursos para madres a través del programa ‘Madres en Acción’. ‘Ayuda en Acción’ centra su trabajo en la infancia y las mujeres, al considerar que se trata de colectivos más vulnerables y que han sufrido las peores consecuencias de la crisis. “El trabajo tiene que ser en todos los ámbitos, porque la educación implica a las familias”, señala Maqueda.
Jenni Vargas y Diego Aguilar son los padres de Yaretzi, de origen ecuatoriano. Él está en paro y ella acaba de encontrar un trabajo con niños. El año pasado Jenni realizó el curso de monitora de comedor y patio que se imparte en el colegio y que, además de ser “una experiencia muy bonita”, le “sirve mucho” en su nuevo empleo. También se dan clases de nuevas tecnologías para aprender a redactar un currículum y enviarlo y, en otros centros, de costura, de cocina o de economía doméstica.
Pero lo que potencian estos cursos es la creación de redes entre mujeres, porque “el trabajo viene del boca a boca”, explica Maqueda. El curso pasado se impartían los jueves, que, para Jenni, acabaron convirtiéndose en “el mejor día de la semana”. “Llegas, desayunas, conversas con las demás, te disipas, conoces sus problemas y salen cosas positivas”, señala. Ellas también apuestan por la multiculturalidad en una estampa, en ocasiones, difícil de imaginar: una madre de origen marroquí explica las virtudes del velo para esconder las canas, otras regañan a una abuela por un comentario poco inclusivo, bromean y se evaden. “No sé como funciona, pero te partes”, sonríe Jenni. “Si hubiera esas reuniones en todos los centros, tanto para padres como para alumnos, sería diferente”, dice convencida.
Diego Aguilar es músico y toca en el Metro. Lamenta haber sufrido insultos racistas que también escuchan los pequeños. “Los niños se enfrentan a muchos prejuicios en la calle y este es un barrio complicado. Lo mismo que les dicen a los padres, se lo dicen a sus hijos”, apunta Calles. Por eso, el objetivo del colegio es “generar unas experiencias positivas que les hagan pensar que no todo el mundo es así”, explica.
Precisamente, porque a edades tan tempranas los niños “sienten la multiculturalidad con una naturalidad tremenda”, apuntan José Antonio Morón y Rocío Pombo, cuyas mellizas Carlota y Paula, pertenecen al 2,2% de alumnas españolas del centro.
“¿Cómo las lleváis ahí?”
Hace dos años, Rocío y José Antonio tuvieron que decidir a qué centro enviaban a sus niñas. “Yo había tenido una mala experiencia en un colegio muy clasista y pensamos en uno donde las niñas pudieran normalizar la diversidad. Miramos resultados académicos, llegué aquí y me enamoré”, explica Rocío. Aquel curso Carlota y Paula fueron las únicas niñas de familia española en el San Antonio. “Cuando vinieron a preguntar, creíamos que eran periodistas”, bromea la trabajadora social.
Desde entonces, sus padres han tenido que sortear en más de una ocasión la pregunta del millón: “¿Cómo las lleváis ahí?”. Pero ellos lo tienen claro: “Era lo que queríamos. Estamos más contentos incluso de lo que pensábamos. Nos gusta cómo lo están viviendo”.
El colegio, inaugurado en 1948, se encuentra situado en una parte del antiguo convento de los capuchinos. Para llegar a las aulas hay que ascender por unas estrechas escaleras que comparten pared con la iglesia de San Antonio y que suben hacia el campanario, bajo el que se encuentra un pequeño gimnasio. Los profesores reconocen que tal vez no sean las mejores instalaciones, pero lo suplen con imaginación y creatividad. “Yo ya me he hecho mis programaciones y es verdad que si les pongo a correr en el gimnasio acaban mareados, pero haces juegos u otras actividades”, explica Luis Sebastián, el profesor de educación física que es también el director del centro.
“Hacemos muchas cosas”, señala Entío. Ella es tutora de quinto de primaria y una de las dos profesoras de compensatoria que, junto a otra de apoyo, se encargan de atender a los chavales que tienen necesidades especiales y que dan alguna asignatura aparte, por ejemplo, porque aún no controlan bien el idioma o porque llegan sin el mismo nivel que el resto de alumnos de su curso. Una situación, la de salir del aula, que “está súper normalizada”, indica Calle, porque “nos adaptamos a cada niño y cada familia”.
Los resultados académicos acompañan. Porque si bien es cierto que el San Antonio alcanzó los primeros puestos en las evaluaciones que realiza la Comunidad de Madrid, desde que se introdujo en la cuenta a los alumnos que acuden a compensatoria las notas han bajado, “porque tenemos más niños que en otros centros, pero permanecemos en la media”, explica la trabajadora social. De hecho, desde el servicio de apoyo a la escolarización suelen remitir a este colegio a niños que requieren de estas atenciones, justifica.
Mejoría económica y de mentalidad
Desde que el programa ‘Aquí también’ llegó al San Antonio hace cinco años las cosas han cambiado mucho. Y “la mejoría no es solo económica”, sino que repercute también de manera positiva en “la mentalidad en el barrio y en las familias”, porque “la pobreza infantil es no poder acceder a lo mismo que el resto de niños por la situación de su familia en un determinado momento”, señala Calles.
Pero también recalcan que no es un “todo gratis”. “Una pequeña parte la pagan las familias, para que se responsabilicen. No vamos a cometer el error de ser paternalistas. Son autónomas y por eso tenemos diferentes tipos de ayudas, adecuadas a las características de cada una”. El programa Aquí también de ‘Ayuda en Acción’ comenzó en el curso 2013-2014 y, desde entonces, ha atendido a más de 32.000 a través de 74.000 ayudas. Este curso apoya a 12.000 personas en 91 centros de 12 comunidades autónomas.


jueves, 27 de septiembre de 2018

Andalucía revisará los libros de texto para asegurar la igualdad: ¿y Asturias?

La nueva ley prevé cursos obligatorios para formar a los profesores en feminismo y tendrá capacidad sancionadora

Cartel publicitario en Sevilla.
Cartel publicitario en Sevilla. PACO PUENTES
"Los problemas de Matemáticas siempre mencionan ‘mi madre va a comprar el pan’, el análisis morfológico de una frase suele ser ‘ella cocina y él trabaja’ y en Ciencias no hay mujeres excepto Marie Curie". Miguel Ángel Martínez, responsable del plan de Igualdad del colegio Blas Infante de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), destaca ejemplos añejos y machistas presentes en la inmensa mayoría de los libros de texto de los escolares. Para que la igualdad de género no sea un mito en las aulas y revertir la escasa presencia de mujeres en los materiales educativos, Andalucía ha reformado este miércoles su Ley de Igualdad de 2007.
Una comisión de expertos revisará todos los libros de texto desde infantil a bachillerato, según la ley aprobada en el Parlamento andaluz. "En Asturias y Valencia recogen en su normativa la necesidad de incluir a las mujeres, pero no se concreta y se deja a la voluntad del profesorado. Si ahora en Andalucía se crea una comisión, eso estaría muy bien", ensalzar Ana López-Navajas, autora del mayor estudio sobre la presencia de mujeres en los materiales educativos, que analizó 115 textos y contó un 7,5% de apariciones de mujeres en todas las asignaturas.
Una veintena de editoriales elaboran los libros educativos para las escuelas andaluzas. "Hay un compromiso de los editores de asumir los contenidos y estamos a la espera de conocer la comisión", afirman fuentes de Anele, la asociación que agrupa a empresas del sector.
La comisión de expertos analizará los materiales curriculares y emitirá un informe anual para evaluar su implantación real. Eso sí, su creación efectiva y por tanto la velocidad de los cambios reales dependerá de la voluntad del Gobierno andaluz, ya que este se ha concedido un año de margen para aplicar las medidas. "La integración del saber de las mujeres y de su contribución social e histórica al desarrollo de la humanidad, revisando y, en su caso, corrigiendo los contenidos que se imparten, incorporando la historia del feminismo como movimiento social y político", refleja la reforma legal andaluza. Esta revisión de los libros de texto es la medida estrella de la nueva norma, que dispone de 1.793 millones hasta 2021 pero su inmediata dotación depende de la aprobación de los Presupuestos andaluces para 2019 y estos son aún una incógnita ante el posible adelanto electoral.
En paralelo, la reforma obligará a que los profesores reciban formación sobre igualdad para que la incorporen en todas las asignaturas. Hasta ahora, los docentes solo se formaban con cursos optativos y cada centro escolar imponía estos contenidos en función del interés del profesor responsable de turno.
Las leyes de igualdad suelen tener un carácter propositivo y de buenas intenciones, pero desde ayer la andaluza ha cobrado capacidad sancionadora. Esto es, cualquier persona, empresa o institución puede ser denunciada ante la Junta por incumplir la ley en cualquier manifestación o acto, y se enfrentará a multas de hasta 120.000 euros. Incluidas las campañas publicitarias sexistas y los eventos deportivos. De este modo, los cánticos de la hinchada del Betis en la que los ultras ensalzaron en 2015 la violencia de género podrán ser denunciados ante la Administración, no solo en los juzgados.

Dinero y selección

Los expertos del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) analizarán las denuncias sobre discriminación directa o indirecta por razón de sexo y las elevarán en función de su gravedad a la Consejería de Igualdad o al Consejo de Gobierno de la Junta. Pero para recabar las denuncias, el Gobierno autonómico aún debe dotar de un cuerpo de funcionarios extra al IAM para que sea capaz de acoger todas las denuncias que presenten los ciudadanos. En otras palabras, es necesario dinero y una procelosa selección de personal.
La reforma de la ley ha salido adelante con los votos del PSOE, PP y Ciudadanos, mientras que Podemos e IU han votado en contra en un ambiente preelectoral. La consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, ha destacado la prevención de la violencia de género desde las aulas como medicina para esta lacra. "Detrás de la desigualdad late un concepto de inferioridad de la mujer respecto al hombre que hay que trabajar", ha admitido.
Para Izquierda Unida la reforma aprobada ayer es una oportunidad perdida y la ley se queda coja. "¿Avances? Sí, pero pedaleando en el aire porque la anterior ley no se cumple. Hemos perdido 11 años", ha criticado Elena Cortés. La diputada ha censurado que la Junta no fije contenidos mínimos para los planes de igualdad de las empresas para reducir la brecha salarial, que no haya establecido aún protocolos contra el acoso en el trabajo, ni deje de contratar con empresas condenadas por discriminación laboral, pese a repetidas promesas.
Soledad Granero, portavoz del movimiento feminista del 8-M y que ilustró a los diputados durante la tramitación de la ley, ha criticado este miércoles que "la ley está descafeinada", "no es transversal" y aún carece de reflejo en los Presupuestos de las diferentes consejerías. "La Junta lleva con el mismo presupuesto, entre 40 y 43 millones para igualdad y violencia de género, desde hace 10 años, con una subida anual del 0,2%". Para Granero, el Ejecutivo andaluz ha perdido una "gran oportunidad" para plasmar la igualdad en sus políticas sociales.

LAS MUJERES, FUERA DEL RELATO DE LAS AULAS

La comisión de expertos revisará todas las imágenes, lenguajes y contenidos incluidos en los materiales curriculares y libros de textos de las escuelas e institutos andaluces. El objetivo es realizar “un análisis crítico del modelo de masculinidad hegemónica” que ha imperado hasta ahora, según la nueva norma andaluza. Ante esta revisión página a página, la experta Ana López-Navajas destaca cómo esta labor debe ir más allá del cambio del relato histórico que ha hecho de las mujeres las grandes perdedoras.
“Hace falta que se haga correctamente. No se trata de incluir solo a las mujeres, sino de adecuar la perspectiva. En Tecnología, contemplar las tecnologías del hogar como un avance social. En Historia, incluir la lucha de las mujeres como un movimiento de tres siglos y en literatura incluir géneros como la novela corta”, donde ellas están muy representadas.

EVALUACIÓN DE LA ASIGNATURA