En la clase de hoy nuestros compañeros Alberto, Olai, Alba y María expusieron el
T.D.A.H. (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), una “supuesta”
enfermedad mental que tiene como síntomas la hiperactividad, la impulsividad o la
falta de atención y que se diagnostica fundamentalmente en los niños en edad escolar
(suelen seguir padeciéndola de adultos).
Tras años de estudio llegó a clasificarse como
una enfermedad lo que anteriormente se conocía por “reacción hipercinética de la
infancia” gracias al seguimiento del psicólogo alemán Leon Eisenberg, quien además
introdujo el uso de fármacos (speed).
También fue defendida su existencia por el
logopeda Jose Ramón Gamo y Celestino Rodríguez, profesor de psicología de la
Universidad de Oviedo. Algunos de los problemas que plantean los estudios sobre el
T.D.A.H. son cómo mejorar la conducta educativa y social de los niños con esta
enfermedad, cómo evitar el fracaso escolar de éstos… pero, ¿debemos tratarlos de
diferente manera y discriminarlos o ayudarlos a superar ciertas dificultades para que
se adapten?
Creo que como futuros docentes nuestra tarea es motivar al alumnado sin
excluir a nadie, tanto si sufre depresión, como si tiene obesidad, autismo… Todos
tienen derecho a una justa educación.
Por otro lado, especialistas como Marino Pérez
(psicólogo y catedrático de la Universidad de. Oviedo) o su propio descubridor, Leon
Eisenberg afirmaron que no existe como enfermedad, sino que es un ejemplo de
“enfermedad ficticia”.
Para este enigma sobre si existe o no hay un artículo en la
revista Cuadernos de Pedagogía, revista más antigua de España sobre la educación, la
cual Josetxu nos recomendó para nuestra formación como docentes.
A continuación
Olai nos contó su experiencia personal con el T.D.A.H. que le diagnosticaron al final de
la etapa de primaria, cuando empezaron a notar que no le apetecía estudiar. Un
especialista le dijo que mostraba todos los síntomas de esta enfermedad y le recetó
fármacos para tratarla (que no eran precisamente baratos). Tras ver que los resultados
no cambiaban, su madre decidió someterle a unas pruebas, le hicieron una especie de
test de inteligencia y los resultados fueron un coeficiente intelectual por encima de la
media.
Llegamos a la conclusión de que hay mucho dinero de por medio y a los
médicos y farmacéuticos les interesa generalizar este tipo de diagnósticos aunque no
sean verdaderamente claros, por eso también hay tanta diferencia de unos países a
otros en cuanto a número de personas que padecen T.D.A.H. (en Holanda medican a 1
de cada 3 niños).
Al final de la clase no nos dio tiempo a debatir si verdaderamente existe el T.D.A.H. o
no pero tras las explicaciones dadas, deberíamos reflexionar sobre ello y extraer
nuestras propias conclusiones.https://prezi.com/view/G3DSvvRXMO42RJCmZ0ID/
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