Una menor, obligada a permanecer en clase empapada de sangre tras su primera regla

A la estudiante, de 11 años, le exigían una autorización médica para ello, que tiene un coste de 15 libras
Su profesora le impidió que fuese al baño para poder cambiarse.
Según explica The Mirror, la madre está indignada y ha pedido explicaciones al centro después de que su hija llegase a casa con la ropa interior, las medias y los pantalones llenos de sangre. Al parecer los alumnos necesitan un permiso para poder ir al aseo durante las clases, un certificado que solo se obtiene a través del médico y que cuesta 15 libras.
La mujer ha contado que ahora la niña tiene ansiedad y «está asustada por si mancha la silla y tiene que limpiarlo con la falda». «No veo por qué tengo que pagar esa cantidad de dinero para que mi hija vaya al baño por algo que ella no ha elegido (que le baje la menstruación)», comenta.
Según recoge el diario británico, estos hechos sucedieron un lunes, aunque a la menor le habría bajado la regla dos días antes. Esa mañana le dijo a su madre que quería ir a clase, pese a no estar bien del todo. Al parecer, algunos profesores le preguntaron a la madre de la estudiante qué medidas tomaría para que a su hija se le cortase la regla con rapidez. «No estoy de acuerdo en darle algo a mi hija para detener un aspecto que es natural por ser mujer», insistió.
Un portavoz de Academias de la Universidad de Brighton, que administra la Academia Hastings —lugar donde sucedieron los hechos—, ha expresado por su parte que «estamos extremadamente arrepentidos por el malestar causado a la estudiante y su familia».

Es una vergüenza que una profesora, que encima es mujer y sabe por lo que estaba pasando la niña, no le deje ir al baño por una cosa tan natural como tener la regla. Esa señora debería saber que ahora, tal y como son los críos, se dedicarán a insultar a la chiquilla, aparte de todo el agobio que tuvo que pasar al notar que se estaba manchando, y por el camino a casa.
ResponderEliminarY me parece despreciable que algunos docentes del centro le preguntasen "qué medidas tomaría para que a su hija se le cortase la regla", como si fuese un animal al que hay que castrar.
Es vergonzoso que en estos tiempos se siga con esta actitud ante la biología de las mujeres, y más aun en un colegio, que se supone que es una institución que imparte valores, moralidad, y que son conscientes del cuerpo humano.