Recopilamos un puñado de experiencias que dan buena cuenta del
espíritu de los 302 proyectos presentados en la última edición.
13/11/2018
Éxito
educativo de los 16 proyectos premiados y de los ocho finalistas, pero éxito
también de la última edición de los premios Aprendizaje Servicio (ApS). La
convocatoria, que cumple cuatro años, ha pasado de los 146 proyectos que se
presentaron en 2015 a los 302 de 2018 –de todo el territorio, con centros
públicos, concertados y privados y también con entidades sociales–, muchos de
ellos experiencias intercentros, lo que eleva el número de participantes a 583.
El alumnado, por su parte, se ha incrementado de 22.735 a 44.154 en solo un
curso.
El
objetivo en todos los casos ha de ser, como persigue el aprendizaje-servicio,
que los alumnos hayan aprendido haciendo un servicio a la comunidad, lo que les
permite “aplicar y consolidar aprendizajes en conocimientos, habilidades,
actitudes, competencias, despertando su talento y poniéndolo a trabajar para el
bien común”. Pero la teoría se entiende mejor echando un vistazo a algunos de
estos 24 proyectos recién reconocidos.
La suerte del principiante
En la categoría
de fomento de la lectura, el CEIP Estela de Zurita (Cantabria) ha logrado el
premio con su proyecto Nosotros leemos, ellos leen. Su directora,
Eva González, relata cómo el proyecto surgió de una necesidad. A los alumnos
les encantaba leer, pero no había un espacio habilitado. La biblioteca no
entraba en un aula, en el hall no resultaba agradable, pues no
había calefacción… “Se nos ocurrió instalarla en el patio, en un módulo de
obra”, recuerda. Tenían la idea, pero les faltaba el dinero. Y ahí entró en
juego el ApS. Hablaron con el alcalde y llegaron a un acuerdo: el Ayuntamiento
les ayudaría a comprar el módulo pero a cambio serían socios todos los vecinos
del pueblo. Al no tener libros de adultos, se pidió a cada persona, al
formalizar la inscripción, que donase uno ya leído.
El trabajo
comenzó hace un año. Los padres y madres, de por sí muy activos en el centro,
pusieron el parquet flotante, la calefacción, pintaron la biblioteca, y los
niños registraban los libros, los ordenaban alfabéticamente… La biblioteca se
inauguró el 23 de abril de este año y hoy cuenta con más de un millar de
ejemplares. Desde que existe, los miércoles los niños se quedan a comer en el
centro, con su tupper, y los mayores, de 4º, 5º y 6º, desarrollan
actividades de fomento de la lectura (marionetas, teatro, cuentacuentos) con
los más pequeños.
“El éxito nos
ha sobrepasado”, reconoce González, “Tenemos cuatro cajas pendientes, no damos
abasto con el programa”. Otro éxito más en una escuela en la que había solo 15
niños de tres años hasta 2º de primaria cuando ella llegó hace 11 años. Hoy son
72 niños hasta 6º, y cinco maestros. Los alumnos ya no tienen que irse a otro
pueblo más grande en autobús al llegar a 3º. Lo han logrado con un proyecto
diferente, sin libros de texto, sin deberes ni exámenes, que huye de la
metodología tradicional y apuesta por el aprendizaje por descubrimiento, un
proyecto por el que los padres se decantan cada vez más. El ApS ha sido un paso
natural, gracias a la información recibida en el centro de formación del
profesorado. Y el Nosotros leemos, ellos leen ha sido solo el
principio. Este curso están embarcados ya en otro proyecto, este con el IES La
Albericia, de Santander, para señalizar un parque que se encuentra en un
bosque, El picón, con los distintos tipos de árboles, los circuitos que se
pueden realizar, las distancias, los ejercicios de calentamiento… un proyecto a
dos años vista en el que alumnos de FP del instituto elaborarán módulos de
carpintería mientras que los alumnos del colegio recabarán la información y la
recogerán en los carteles.
También se
estrenaban el curso pasado en ApS los alumnos y alumnas del IES Amparo Sanz de
Albacete. Su proyecto Repoblando el futuro en las tierras de Albacete ha
resultado finalista. Su directora, Carmen Monzó, coordinadora del proyecto con
Carmen Hernández, resalta el valor de implicar a bachillerato, una etapa en que
la sombra de la EBAU es demasiado alargada como para optar por metodologías
diferentes, y a 10 profesores de diferentes departamentos.
A
partir de ahí decidieron enfocar los esfuerzos a analizar la despoblación en el
mundo rural, “un tema muy importante que quizá no nos está afectando pero lo
hará en un futuro no muy lejano”. De hecho, la directora menciona cómo ha
desarrollado un estudio sobre la matriculación en diversos centros educativos
del entorno y en el suyo propio y se percibe una clara tendencia a la baja. el
alumnado desarrolló su trabajo de campo en diversos pueblos el curso pasado,
entrevistándose con alcaldes y con representantes de asociaciones vecinales
para palpar los verdaderos problemas. Colaboraron la Diputación de Albacete y
la dirección provincial del Ministerio de Educación, y el resultado es un libro
con propuestas en cada una de las materias, desde mejorar la conexión a
internet hasta arreglar las carreteras. “Al principio podía resultarles
chocante ver que se iban de viaje pero no a Madrid a ver un museo, sino a un
pueblo, pero se sensibilizaron, descubrieron que era un tema que les iba a
afectar”, explica la directora.
Lidia Pulido es
la directora del IES Arguineguín (Canarias), también nuevo en ApS. En sus
palabras, el proyecto, Estimulación cognitiva y acompañamiento a
mayores, premiado en la categoría de Inclusión, ha servido para “mostrar
cómo somos, cómo trabajamos, cómo son nuestros alumnos, que se conozca no el
ruido que hacen dos sino lo que puede llevar a cabo toda una masa silenciosa
muy solidaria y con valores pero con un entorno sociocultural a veces bastante
duro”. El instituto -desde hace dos cursos embarcado en una revolución
metodológica y de formación del profesorado- se ha desprendido en parte de su
mala imagen en la comunidad, y los mayores del centro cercano no les pueden
estar más agradecidos. Ya les están llamando para retomar la colaboración este
curso-. Es difícil encontrar una materia que no haya acabado participando en un
proyecto en que psicología se ha encargado de la estimulación cognitiva;
cocina, de rescatar recetas canarias tradicionales; lengua castellana y
literatura de recopilar experiencias del pasado de los mayores para componer la
obra de teatro Una mirada al pasado, pero en el que también han
colaborado matemáticas o comercio… Un proyecto en que se han embarcado 187
alumnos y 29 profesores y que ha acabado salpicando a toda la comunidad
educativa. “Los alumnos y alumnas han cambiado de escenario, pero además hemos
logrado transmitirles conciencia ciudadana, de participación, la idea de que si
detectamos una necesidad y creemos que podemos ayudar, estamos en la obligación
de hacerlo”, resume Pulido.
Miguel Moscoso
y Rebeca Goya, del CIP Salesianos de Navarra, han sido reconocidos con el
premio solidaridad y Derechos Humanos en FP por su proyecto Electrónica
TEA construyendo puentes para la comunicación. Sus alumnos y alumnas, de
grado superior, de 18 y 19 años, acababan de aterrizar sin tener ni idea y se
encontraban con dos profesores de dos módulos con el objetivo de demostrarles
que podían hacer cosas por sí solos, no tanto enfocadas al mundo industrial, a
la empresa, sino con un enfoque más social. En contacto con la Asociación
Navarra de Autismo y el colegio Santa Luisa de Marillac, fueron descubriendo
cómo podían facilitar el aprendizaje de esos niños y niñas. Apasionados de las
metodologías activas, sus profesores tuvieron que gestionar el subidón excesivo
cuando sus alumnos veían que podían inventar y desarrollar dispositivos capaces
de ayudar, el bajón cuando se daba la situación inversa, recordarles que hay
más asignaturas, ayudarles a organizarse los tiempos… “Para ellos es más fácil
que llegue el profesor y les explique las cosas. Esto era nuevo para todos, y
todos aprendimos”, reconoce Moscoso.
“Para
los alumnos, el aprendizaje ha sido más significativo. Se les ha quedado más
porque han aprendido por ellos mismos. Han salido ganando. Vienen de
bachillerato y han logrado más habilidad manual, una visión global de todo el
ciclo… y ha sido emocionante ver que podían ayudar a esos niños y niñas”. Entre
los dispositivos, un gestor de turnos para jugar, con luces y botones, una agenda
de actividades y un panel de rutinas con un temporizador para saber cuánto
tiempo falta para acabar cada actividad, un juego para relacionar conceptos con
recompensa en forma de pompas de jabón o una sala multisensorial cuyos
destinatarios probaban este mes de septiembre, tras el trabajo del curso
pasado. “Pensábamos que esto se acabaría en septiembre pero, de momento, se
alarga: nos llegan propuestas de otros centros para que expongamos lo que hemos
hecho allí o de docentes que nos preguntan cómo replicarlo”, explica Moscoso.
Todos los materiales, también los contenidos curriculares del ciclo adaptados
al proyecto están disponibles en la web.
Ideas humildes que se crecen
Amigos
activos ha ganado
el premio Hábitos saludables-prevención de la obesidad, con el CEIP
Valdespartera (Aragón) como impulsor y 41 centros en red. La experiencia surgió
hace cuatro años en seis centros, como “un proyecto interdisciplinar para
trabajar diferentes aspectos enfocados a un evento principal: una convivencia
deportiva, desarrollando tareas competenciales preevento, durante y
postevento”, según Daniel Martín, que acumula cargos: coordinador del proyecto,
dinamizador de sector, dinamizador de centro, tutor y especialista de FP.
Los seis
centros se convirtieron en 21 el curso siguiente, cuando arranca también la
colaboración con Familias Unidas, desarrollando un proyecto deportivo en
Nicaragua. El tercer año eran ya 41 centros organizados en ocho sectores a
efectos de la organización. El crecimiento –hoy son 47 centros– fue hasta
cierto punto inesperado para aquellos “seis locos, amantes de la educación
física, que queríamos trabajar de forma diferente, por tareas competenciales a
través de educación física, lengua, arts, matemáticas, inglés…”,
rememora Martín.
El
ApS se prestaba a la perfección para su objetivo de convertir a los alumnos en
protagonistas, “no solo en lo relativo a la actividad física, sino en
movilizarle a la acción, a ofrecer un servicio a la comunidad”. Las acciones
cada vez van a más, con su vertiente en cooperación al desarrollo que ha
servido para dotar de un paquete básico de salud a 500 niños en Nicaragua,
gracias a las camisetas solidarias vendidas en el encuentro solidario del curso
pasado. Y con el propósito de desarrollar un proyecto interdisciplinar que aúne
a todos los ciclos y equipos didácticos de primaria. O de incorporar ahora
actividades en el medio natural. “La idea es ser cada vez más amigos y más
activos”, concluye Martín.
Beatriz Moraga
es secretaria y profesora de dibujo en el IES La Cabrera, ganador del premio
Solidaridad y Derechos Humanos en Secundaria por Luz y Color para
dignificar el espacio. “Yo hacía trabajos murales y cosas con los chavales,
pero no me convencía, me faltaba algo. Me puse en contacto con una amiga
arquitecta que había desarrollado intervenciones en hospitales, en zonas del
dolor, Paula Gómez, y le planteé que quería hacer algo, cómo reutilizar
materiales y mejorar el centro a través de la luz y el color. Descubrí que lo
que me faltaba era que los mismos alumnos fueran los protagonistas”, destaca.
El
proceso se inició en 2016 y adquirió su plenitud el curso pasado, con los
alumnos empleando el color, la palabra, los mensajes motivadores, fuera del
aula, para mejorar el centro. Poco después dejaban también el centro y mejoraban
el entorno. A raíz del contacto con el Ayuntamiento, daban una solución mejor
para un túnel pintarrajeado en las inmediaciones del instituto. “Hay un
empoderamiento de los alumnos, que no solo mejoran su centro, su entorno, sino
que entienden que no tiene sentido si no lo mantienen, si no lo cuidan”, relata
Moraga.
Tampoco
ahí se iban a quedar. En Semana Santa un grupo de ocho alumnos y cuatro
profesores visitan el Sáhara e intervienen en un hospital en un campo de
refugiados, a través de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de
Alcobendas-San Sebastián de los Reyes (Madrid). “Este año continuamos con las
tres intervenciones: en el centro, en el entorno cercano y en el Sáhara. El
proyecto de mejorar el espacio a través de la secretaría de forma bastante
humilde ha subido como la espuma”, reconoce Moraga.
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